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Llegamos a Paraguay de Uruguay el 3 de marzo de 2010. Los próximos dos días se usaron para lavar la ropa y comunicarnos con el Supervisor Nacional, David Coronel. Él llego tarde porque el camión en el que viajaba tuvo problemas mecánicos y tuvo que esperar que llegara otro camión que pudiera llevarlo a su destino. Sin embargo, finalmente nos comunicamos con él e hicimos los preparativos para dar inicio a la convención.
Los miembros, aunque pocos, demostraron entusiasmo por la obra de Cristo y La Iglesia de Dios. El Obispo Ard y el Obispo Dupre fueron bendecidos al ver muchos jóvenes en asistencia en esta convención. Es una señal definitiva de un buen potencial para la obra aquí. Cada Coordinador de Auxiliar hizo buen trabajo impulsando su responsabilidad. Los cantos inspirados, ambos congregacionales y especiales, fueron una bendición para la convención. La música y los cantos de un hermano joven en el idioma Guaraní fue un gusto para todos.
El hermano Oscar Pimentel predicó el viernes por la noche en la convención. Su mensaje concerniente a la roca sobre la cual Jesús edificó su Iglesia desarrollaba el tema "Firmes en la Roca". Él fue una bendición especial para todos, especialmente a los jóvenes. Viendo su juventud y predicación ungida, los jóvenes fueron alentados a dedicarse al servicio del Señor.
El sábado por la noche el Obispo Ard retó al pueblo a que caminaran más cerca del Señor, advirtiéndoles que el descuido de su relación con Cristo puede ser la causa de que pierdan sus almas. Él usó ejemplos bíblicos de Sansón, las diez vírgenes, y el hombre rico, etc., para presentar el mensaje. El Espíritu se movió sobre la congregación de tal manera que varios vinieron al frente llorando, aun unos cayendo al suelo sobre sus rodillas.
El Obispo Dupre predicó el mensaje de clausura el domingo por la mañana, tomando su tema de Éxodos 33:18-22. Él habló de ver la gloria de Dios. Nuevamente, el Espíritu Santo comenzó a moverse en la congregación. La gente lloró, se regocijó y alabó al Señor. Los hermanos abrazaron a los hermanos y las hermanas a las hermanas. ¡Qué comunión del Espíritu se disfrutó por todos!
Después de dar instrucciones, se dio gracias y fueron hechos los nombramientos; el Obispo Ard ofreció oración a Dios en nombre de la obra y los obreros del país de Paraguay. La convención se declaró clausurada por el Supervisor David Coronel. Después de estas bendiciones espirituales todos nos sentamos juntos para confraternizar y disfrutar una buena comida. Las damas hicieron buen trabajo en preparar esta comida deliciosa que todos disfrutamos. Mientras confraternizábamos unos con otros los niños parecían complacerse al pasearse entre los Obispos Ard y Dupre, tratando de enseñarles unas cuantas palabras en su idioma nativo (Guaraní). Ellos se reían llenos de alegría con cada intento que los obispos hacían al repetir lo que ellos estaban diciendo.
La fidelidad de esta gente preciosa es de elogiarse por todos. Yo sé que Dios los ha tomado en cuenta y sin duda alguna Él tiene grandes cosas reservadas para ellos. Estuvieron 35 en asistencia.

